lunes 4 de octubre de 2010

El futuro de Venezuela (Publicado en el Diario de Navarra el 26 de septiembre)

El futuro de Venezuela en los votos

Los venezolanos eligen hoy a los 165 diputados que integrarán por los próximos cinco años el Parlamento unicameral o Asamblea Nacional del país suramericano de 26,8 millones de habitantes. Estas personas tendrán la responsabilidad de legislar en diversas áreas.

Esos comicios serán clave en este pulso por alcanzar una hegemonía que permita al presidente Hugo Chávez seguir imponiendo a como dé lugar un cambio del sistema político económico liberal-democrático que ha imperado en los últimos 53 años hacia un socialismo con rasgos de la utopía que fracasó en el siglo XXI o la búsqueda de una democracia más eficiente, solidaridad, efectiva.

Se dice hoy que el Parlamento es clave; sus integrantes deberán elegir a magistrados del Tribunal Suprema de Justicia –que después de la ampliación en 2004 a 32 jueces más de 80% responden al Ejecutivo-, rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) –la composición es de cuatro chavistas y un independiente pro oposición- y del fiscal, el contralor y el Defensor del Pueblo, todos identificados con la revolución.

La campaña electoral ha sido intensa. Las opciones se concentran en tres bloques. El primero, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), del actual mandatario, que busca la hegemonía socialista

El otro bloque lo integran partidos opositores de que van desde la extrema derecha a la extrema izquierda, agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Ellos alcanzaron por consenso y por primarias –como el chavismo- sus candidatos. El tercero lo integra Patria Para Todos (PPT), partido de cuadros que se dice la tercera vía. El resto son grupos minoritarios.

Las irregularidades han estado a la orden del día. Chávez ha usado los medios del Estado para la campaña. Los funcionarios públicos, con la anuencia de la mayoría del CNE, han intervenido. Los gobernadores opositores han actuado como el Jefe del Estado venezolano, lo que contraviene la Ley Orgánica de Procesos Electorales.

El PSUV ha centrado su campaña en el presidente Chávez; es el único liderazgo posible y permitido. Ha recorrido el país presentando este proceso como un plebiscito. Como ya es tradición, sus mensajes son: “conmigo esto poco que tienen, sin mí, el vacío”; “vienen por mí y por ustedes”; “todo dentro de la Constitución, que soy yo”; “no negociaré”, “hay que aplastar”. Los nombres de sus abanderados no importan. Él es el todo.

La oposición presentó 100 propuestas que van desde atender el tema de la seguridad, la principal preocupación de los venezolanos, hasta la economía. SI bien alcanzaron la unidad, esta no ha sido tal en la práctica; los partidos pugnan por alcanzar una mayoría de votos para ver cómo negocian e imponen precandidatos presidenciales en 2012.

Con un ventajismo oficial tremendo y con la modificación de las circunscripciones electorales para favorecer al PSUV se votará hoy. Hablar de resultados sería especular. El Gobierno necesita la mayoría absoluta de, al menos 110 diputados. La oposición debería ganar la mayoría simple u obtener más de 70 legisladores.

La mayoría de los parlamentarios se dedicaron a levantar la mano a las órdenes oficiales. Es bueno recordar que la oposición dejó el campo abierto en 2005 al PSUV, cuando se retiró del proceso para deslegitimarlo por evidencias de fraude.

El país cambió. El Ejecutivo muestra signos de desgaste. La economía tiene 8 trimestres en caída, es decir, está en recesión. Hay apagones porque el gobierno no invirtió en generación de electricidad, en mejorar la red de transmisión ni en mantenimiento. El Gobierno ha expropiado 174 empresas y comercios en 2010.

La comercializadora de alimentos oficial PDVAL –para beneficiar a los pobres- permitió que se pudieran más de mil toneladas de comida en un país donde la inflación se prevé superior a 30% y hay hambre.

El Observatorio Venezolano de la Violencia apunta que en 2009 hubo 16.047 muertes violentas cuando en 2008 fueron 14.589 y en 1999, cuando Chávez llegó al poder, fue de 4.550.

Chávez, sin embargo, tiene un liderazgo sólido. Hay quien lo sigue porque lo ve como un dios, otros, porque les devolvió lo que tenía y la democracia les quitó por sus fallas y otros por interés. Su voto es duro y fiel.

Seguramente habrá un avance opositor, truncado por la movilización de votantes y el cambio de circunscripciones. Ellos apuestan tener más votos en la sumatoria nacional que el oficialismo para apostar por una derrota chavista en 2012.

El Gobierno, independientemente de los resultados, pisará el acelerador para consolidar el Estado socialista y tener el control social.

Los años por venir serán más complicados. Lo que suceda hoy puede ser decisivo para el socialismo y para la oposición, que debe madurar y mostrar una oferta política creíble que llegue a los barrios.